Secretos de la mente creativa: más allá de las ideas brillantes
En este nuevo encuentro del Club Innova&acción, nos adentramos en uno de los pilares esenciales de la innovación: la creatividad. De la mano de Lorena Cabeza, experta en creatividad aplicada a la innovación, exploramos cómo potenciar el pensamiento creativo para impulsar transformaciones reales en nuestras organizaciones.
Lejos de la visión habitual que asocia la creatividad únicamente con momentos de inspiración o ideas brillantes, la sesión nos invitó a ampliar la mirada. Porque la creatividad no es solo el resultado visible —la punta del iceberg—, sino también todo el proceso interno que lo sostiene: invisible, profundo y muchas veces inconsciente.
Desde esta perspectiva, el encuentro puso en valor la necesidad de entender la creatividad como una capacidad que puede desarrollarse, entrenarse y cultivarse de forma intencional.
Método, entorno y persona: las claves para activar la creatividad
Durante la sesión, se abordaron tres grandes enfoques que actúan como catalizadores de la creatividad dentro de las organizaciones.
Por un lado, el método, entendido como el conjunto de técnicas y herramientas que nos ayudan a generar ideas y llegar a soluciones innovadoras. Por otro, el entorno, un elemento clave para que la creatividad pueda florecer de forma sostenible, favoreciendo contextos que estimulen la exploración, la confianza y la experimentación.
Y, especialmente, se puso el foco en la creatividad individual: la capacidad de cada persona para desarrollar una mente más abierta, flexible y preparada para pensar más allá de lo convencional.
Desde una perspectiva psicológica, se destacó que la creatividad no es un único proceso, sino la combinación de distintos subprocesos —muchos de ellos inconscientes— que, al ser comprendidos, pueden ser potenciados. Un enfoque que invita a pasar de esperar la creatividad… a trabajarla de forma consciente.
Cultivar la mente creativa: de la inspiración a la práctica
El encuentro tuvo un marcado carácter práctico, orientado a trasladar la creatividad al día a día profesional y personal.
A través de diferentes ejercicios, los participantes pudieron explorar herramientas para entrenar su mente creativa, incorporando prácticas como el mindfulness, la escritura, las conversaciones significativas o la conexión con la llamada “mente del artista”.
Más allá de técnicas puntuales, la sesión puso el acento en la importancia de generar hábitos que favorezcan una creatividad más consciente, intencional y fluida, capaz de ir más allá de la mejora continua y abrir la puerta a una innovación verdaderamente transformadora.
Una invitación a dejar de ver la creatividad como algo espontáneo o reservado a unos pocos, y empezar a entenderla como una competencia clave que todos podemos desarrollar para afrontar los retos del presente y del futuro.




